sábado, 5 de diciembre de 2009

Casa nueva...

Me creerías que nunca anduve por los pasillos de esta casa nueva. A pesar de ello, la conozco, estuve ahí, muchas veces. No las recuerdo, es cierto; pero, mis sueños me llevaban a esta abandonada y habitada por los recuerdos de aquellos que alguna vez vivieron allí.
Además, la divinidad y sublimidad, enaltecida por la neblina, hace que el caminante se detenga en la esquina, se siente y pida limosna como un desvalido, qué belleza. Nos atrae en nuestros sueños a pedir limosna, solamente, para disfrutar de su sombra. También, debes de disfrutar de aquel calor que transmite sus paredes. Su grandeza que se alza por los cielos, hace que aquellos incrédulos reflexionen del ente más simple en el cosmos.
Y aquellos bastardos, impensantes, que atraviesan la calle de arriba abajo, buscando piedras, no se detienen para apreciar la filtración del conocimiento que escapa por las rajadas paredes. Torpes enraizados que algo no aprecian. Solo basura. Conozcan la casa nueva en sus sueños, expriman cada gota de información que les brindará. No sean bastardos ni enraizados.
Yo.

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