martes, 26 de enero de 2010

La Exposición de Fotografía Desconocida

Sony Ericsson W610i


Y ella, atentamente, escuchaba los consejos de la Rosa... "No seas insolente"-le dijo la Rosa.



Una fría y sofocada mañana me saludó, y nadie más noto mi presencia.



Donde se perdió esa gran estrella, imponente; pero, no inmortal... solo quedó la luna, muy alegre saludaba con sus ocho minutos más de vida. Wiracocha con la sonrisa de sagacidad, la cual lo caracterizaba, miraba con asombro...



Más tarde durante la noche, visité la plaza; pues, ahí estaba. El gran árbol, solitario, de navidad solo brillaba en la plaza.



Y la siguiente mañana fue cálida, grata sorpresa; solo comenzábamos una vez más.



El sol brillaba con un alborozo que no notó que quemaba a los seres vivos, y Wiracocha con sus barrabasadas pensó en un cielo verde... Así fué



Pues sí, la gente ardía...



La luna tan blanca, envidiosa, como todo ser blanco, pidió un cielo verde... extrañamente su deseo fue concedido



Observen a la Luna lucirse, pero, no sabe lo poco individual que es, que tanto del Sol posee...

Triste ¿No?
Yo.

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