martes, 2 de febrero de 2010

El día que llegó inesperadamente...


Deliberadamente llego el día de lo inesperado. Un día que todos lo esperan con gran ansia, y a pesar de todo, nadie sabe que sucederá. En esta monstruosa y descomunal jornada, los animales creen celebrar el día en que viraron hacia la inteligencia.
La fecha empieza con el muy poco desconocido brindis del pensamiento, una botella de ron para cada presente y dicen salud por el pensamiento. Gracias a las exageradas cantidades de alcohol este animal bípedo empieza a pensar, a razonar correctamente, deja su animalidad para dar paso a su humanidad. y así transcurre la mañana en humanas orgías y brutales luchas; pero, no desesperes, es solo una celebración de este hermoso día.
Y llegado el momento, cuando el Sol se encuentra sobre las pensantes cabezas de estos bípedos, se presenta el segundo brindis. El brindis de la superioridad encima de los otros animales. Y unos grandes banquetes de todo tipo de carne, desde la más dura hasta las más suave y jugosa, acompañado del mejor vino de la zona; así es como empiezan obscenos rituales donde, así creen y dicen los bípedos, los animales dejan de ser un animal y se convierten en bípedos pensantes y superiores, solo, para unirse a las grandes humanas orgías y brutales luchas.
Finalmente, llega el momento de la gran fiesta, donde el representante, el padrino, es sacrificado y preparado para la gran cena, quién antes de morir pide a sus hermanos que beban de su sangre y coman de su cuerpo, porque solo así llegaran al éxtasis, su salvación. Y los doce hombres más representativos de cada tribu, cenan por cada bípedo de su pueblo. y así se repite la ceremonia, esos doce hombres son cenados por las doce familias de su pueblo; esto se repite hasta la llegada del astro principal. Adiós, dicen todos los nuevos dirigentes; y regresan a su tierra felices y llenos de salvación.

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